Más de 200 detenidos en Chile por la violencia durante el paro general

El gobierno de Sebastián Piñera quiere aplicar la ley de Seguridad del Estado por los desordenes generados por encapuchados durante la protesta estudiantil de los dias 18 y 19 de Octubre.

El Gobierno chileno piensa aplicar la ley de seguridad del Estado dictada en tiempos de la dictadura de Pinochet a los que resulten responsables de quemar un bus de la movilización colectiva durante una jornada de paro convocada por el movimiento estudiantil y los profesores. La policía detuvo a más de 260 personas en todo el país en una jornada que se caracterizó por choques en muchos barrios entre manifestantes y carabineros, y que culminó con un caceroleo y marchas nocturnas, perfectamente audible en comunas de clases medias, y algunas barricadas en sectores periféricos.

El ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, del gobierno del presidente Sebastián Piñera, planteó aplicar la ley de seguridad del Estado. La oposición de centro e izquierda cuestionó la medida, que se suma al proyecto de ley del Gobierno conocido como “anti-tomas” para castigar con cárcel a los estudiantes que tomen los establecimientos educacionales con violencia y a los que armen barricadas.

Las penas de la ley de seguridad del Estado son más rigurosas, aunque en el caso del incendio del bus, donde no hubo heridos, no varían con respecto a la legislación normal. Sin embargo, hasta ahora no hay detenidos responsables por este hecho y los estudiantes cuestionan el rol de la policía y su incapacidad para detener y controlar a los encapuchados en las innumerables jornadas de protesta que se han realizado.

Los estudiantes también criticaron el incidente, protagonizado por un grupo de personas con rostros cubiertos, porque “no conocen el espíritu de este movimiento y buscan perjudicarlo”, de acuerdo a lo que afirmó en Twitter uno de los dirigentes universitarios, Camilo Ballesteros.

Para La Moneda, el paro de los estudiantes en su primer día “ha sido un total y completo fracaso”, según afirmó el ministro portavoz de Gobierno, Andrés Chadwick. Aunque las movilizaciones tuvieron apoyo de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), los sindicatos no paralizaron.

Las denuncias contra la represión y abusos de la policía militarizada han aumentado. La oposición y los estudiantes critican la actuación de carabineros, que han detenido y golpeado a manifestantes pacíficos mientras es incapaz de controlar a los vándalos que saquean y provocan disturbios. Periodistas y reporteros gráficos han resultado también lesionados.

El movimiento estudiantil, que es apoyado por un 80% de la población de acuerdo a las encuestas, ha explorado diversos caminos para lograr un apoyo activo de otros sectores. Como por ejemplo en los cacerolazos nocturnos, que permiten la participación desde su lugar de residencia de los que protestan, sin arriesgar su trabajo. Algo importante en un país donde muchos temen perder el empleo, se advierte este respaldo.

En varios barrios de clase media los manifestantes marcharon por las calles golpeando las cacerolas al son de la consigna “¡Y va a caer, y va a caer la educación de Pinochet!”, y fueron dispersados por los cañones de agua de la policía militarizada.

En varias de las ciudades más pobladas del país hubo también caceroleos, marchas y barricadas.


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