Sentir y pensar con las tripas

Sentimientos ocultos automáticos, inconscientes, que suelen predecir el futuro podrían provenir de sistema nervioso entérico.

Nadie necesita que  le recuerden que una cosa son sus pensamientos y otra sus sentimientos. Sin embargo, una investigación psicológica reciente avanza más allá, al mostrar que los propios sentimientos están también disociados: que una cosa es lo que la gente dice sentir —o incluso lo que cree sentir sinceramente— y otra lo que siente de verdad, como si ya no bastara con separar la cabeza del corazón, sino que también hay que distinguir el corazón de algo que hay todavía más abajo, tal vez las tripas.

Los psicólogos de la Universidad Estatal de Florida y otros dos centros norteamericanos han estudiado a 135 parejas desde que estaban recién casadas hasta cuatro años después y han logrado saber así qué es lo que sentían al principio por sus cónyuges y cuál ha sido después el resultado real de su relación.

Conclusión: los sentimientos conscientes y explícitos —los que los sujetos reconocen abiertamente— suelen estar por completo desencaminados. Pero que hay otros sentimientos ocultos que sí suelen acertar, en el sentido que predicen el futuro: son los sentimientos automáticos, los que uno tiene aunque no le guste tenerlos, en el límite de la consciencia, en los estratos más recónditos de ese producto de muchos millones de años de evolución al que llamamos mente humana.

Parte de la explicación podría estar en el sistema nervioso entérico.

El sistema nervioso entérico (SNE) es una subdivisión del sistema nervioso autónomo que se encarga de controlar directamente el aparato digestivo. Se encuentra en las envolturas de tejido que revisten el esófago, estómago, intestino delgado y el colon.

El Sistema Nervioso Entérico es bastante grande, y está compuesto por una red de millones de neuronas, la milésima parte de las del encéfalo pero más que en la médula espinal, y repartida por los 7 m (aproximadamente) de tubo digestivo. Es además, un sistema muy complejo, consistente en una red neuronal capaz de actuar independientemente del encéfalo, de recordar, aprender...; en ocasiones se habla de "segundo cerebro".
Se trata de un sistema local, organizado muy sistemáticamente y con capacidad de operación autónoma, comunicado con el sistema nervioso central (SNC) a través de los sistemas simpático y parasimpático. Éstos envían información motora al intestino, al mismo tiempo que éste envía información sensitiva al SNC.

El sistema nervioso entérico se le ha considerado como un "pequeño cerebro intestinal" e,inicialmente, como poseedor de un alto grado de autonomía. Sin embargo, en la actualidad se estima que actúa coordinadamente con fibras eferentes vagales (parasimpáticas) para regular la actividad motora y procesos secretores y de absorción intestinales.

El nombre de pequeño cerebro intestinal se le da ya que la cantidad de neuronas que posee este sistema es desproporcionada para las funciones básicas que requiere el sistema digestivo. Por otro lado, todos hemos experimentado emociones intensas con una sensación en las tripas, una especie de cosquilleo; es típica la frase de los recién enamorados sobre sentir mariposas en el estómago. 

Muchos tarotistas serios señalan que cuando se enfrentan en una lectura de cartas a una situación especial intensa, ya sea de carácter predictivo u oracular, sienten una característica sensación en el estómago. Por lo general, relatan estas personas, en esos casos, el acierto es practicamente de un 100%.

Saber que los humanos somos capaces de predecir el futuro, puede resultar estimulante. Sin embargo, desconcierta saber que lo hacemos con las tripas, con una parte de nuestra actividad cerebral de la que ni siquiera somos plenamente conscientes, con algo que parece funcionar por sí solo y sobre lo que la razón carece del menor control.


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