Origen de Estados Unidos Mexicanos

Estados Unidos Mexicanos es la denominación oficial del país que habitualmente llamamos México. La primera parte del nombre destaca el pacto federal, mientras que la segunda acentúa en la nación, origen de la soberanía, de acuerdo a la Constitución.

Es notoria la oposición entre estos dos aspectos, en particular porque ambas se encuentran en el mismo documento. La tensión viene de antiguo aunque en la actualidad se siente menos.
Ya en 1993 se hubo en una polémica en la prensa entre quienes planteaban cambiar el nombre oficial considerando que México era el nombre verdadero de la nación y aquellos que proponían las soberanías estatales y argumentaban que el cambio respondía a intereses comerciales estadounidenses. La polémica no pasó de la prensa.
El nombre de México es anterior al surgimiento de la nación en el siglo XIX. Su origen es prehispánico, y se circunscribía a las ciudades lacustres de México Tenochtitlán y México Tlatelolco. La etimología corresponde al asentamiento en medio de un lago: "Mexi" es la luna o el centro del maguey, "co" significa "en donde está", significado compartido con otras lenguas prehispánicas. Luego de la conquista española del siglo XVI, la ciudad que sirvió capital del reino de Nueva España fue denominada México, por lo que se paso a usar ese nombre para todos los territorios gobernados desde esa ciudad. Luego se encuentran referencias al Seno Mexicano (el Golfo de México) y en 1590 el Orbis terrarum de Petrus Plancius denominaba a toda el sector norte del Nuevo Mundo como "America Mexicana", es decir, regiones que dependían de la ciudad de México.

Período colonial
A fines del siglo XVIII, Francisco Xavier Clavijero editó su Storia antica del Messico, fomentando el uso de este nombre a los dominios españoles en América del Norte, en especial en Europa y en Estados Unidos. No obstante, el término "mexicano" se utilizó durante el periodo colonial exclusivamente para denominar a las personas que vivían en la ciudad de México o a los que hablaban náhuatl, la "lengua mexicana", y no para todos los habitantes de Nueva España. La expresión "novohispano" fue creado en el siglo XX, de modo que nunca se usó.
Estas precisiones son necesarias, ya que durante el proceso que condujo a la independencia del país, no hubo una única manera de nombrar al país. Miguel Hidalgo lo llamaba "este reino" o "esta América". Por otro lado, José María Morelos usaba el nombre "América Mexicana", el cual se ve en el Decreto Constitucional de 1814. Sin embargo, en los documentos de los dos dirigentes de la insurgencia hay menciones a los "apáticos mexicanos" o los "cobardes mexicanos".
La expresión "Estados Unidos Mexicanos" o "República Mexicana" fueron usados por primera vez por los insurgentes de Texas, los que se encontraban influenciados por los estadounidenses. En 1821, el Tratado de Córdoba firmado por el jefe político Juan O'Donojú y Agustín de Iturbide decía "esta América se reconocerá como nación soberana e independiente y se llamará en lo sucesivo imperio mexicano".
Servando Teresa de Mier señalaba que "llegará el tiempo en que todos los nombres europeos desaparecerán de los países trasatlánticos y se restituirán los antiguos". Una vez lograda la independencia, el nombre de "Nueva España" fue dejado el olvido. Entre 1821 y 1824 "Anáhuac" (náhuatl: "tierra rodeada de agua") convivió con "México" en documentos y proyectos constitucionales. Mier advirtió que el segundo se impondría, por tratarse de la capital del nuevo país, lo que efectivamente ocurrió cuando el Congreso decretó la Constitución Federal de los Estados Unidos mexicanos.

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